miércoles, 13 de abril de 2011

Será que me gusta

¿Será que me gusta “er furbo”?

Martes noche. Llega el momento de encastrarse delante de la tele. Empiezas a zapinear. Aquí lo fácil es decir aquello tan trillado de “es que no echan nada” No, a ver. Pelín de sinceridad, por favor. Hay un montón de canales para escoger, es lo que tiene el pagar el pack completo de la plataforma digital. Pero empiezas con que si esta peli ya la he visto, que si esta no mola, que si esta es para pensar y no es el momento (curioso, nunca es el momento de pensar) que si en esta hay que estar muy pendiente y… evidentemente, no tengo ya el cuerpo como para estar pendiente de una película de esas en las que tienes que recordar hasta el más mínimo detalle y a la que has cambiado catorce veces el final (y además te equivocas) Total, acabas metiendo la pata hasta el fondo diciendo aquello de “cariño, pon lo que quieras, a mi me da igual”

Si es que no se pá que hablo. Hubiera puesto yo directamente el Marca Tv y acabamos antes. Y, en ese faraónico afán de conocerme a mí misma que una va cultivando, me está empezando a surgir una inquietante duda… Estoy empezando a tener muy serios indicios acerca de la incipiente aparición de una especie de venilla masoca. Digamos que creo, o quiero creer, que, como mucho, está en fase preadolescente, que aún no tiene muy claro pá donde va a tirar y que, en cualquier caso, creo, o quiero creer, que aún le queda mucho hasta llegar a la fase adulta de fusta en mano, vestida de cuero hasta las trancas y con tacón de superaguja de quince centímetros, lo menos.

Sí, aún le falta. Porque, seamos sinceros. A mi el fútbol, gustarme… pues tampoco es que me vuelva loca (lo mío venía de serie) A mi me gusta el Madrid. Lo mismo me da fútbol que basket o petanca, pero el Madrid (Y España, por supuesto, lo lo lolo...) Tampoco es que me vaya a tragar cualquier partido porque sí, necesito que tenga un pelín de emoción pá captar una atención mínimamente respetable, vaya. Luego, que todo hay que decirlo, soy de las que, en un partido de esos de final de copa de renombre, grito y soy capaz de soltar tales exabruptos que serían capaces de sonrojar a la hermana ordinaria la “la” Belén Esteban.

Pero lo mío, mi relación amor odio con Marca tv, eso es de siquiatra (ay, si sólo fuera eso, lo de este blog en sí mismo seguro que se lleva todo un trimestre en la especialidad de psiquiatría…)

Si es que molestarme tampoco es que me moleste. En el fondo hablan de unos profesionales del deporte, de su trabajo y las competiciones. Lo mezclan con un pelín de discordias, alguna que otra sacada de tiesto, algún que otro titular exagerado. Pero tiene su aquél. También tiene su toque graciosillo, de esos toques que, no entiendo como, sin estar atenta, me sacan una sonrisilla… (vale, y hasta carcajadas) y, no es que lo crea, o me lo quiera creer, es que definitivamente lo prefiero a programas donde se grita gente famosa por salir en la tele contando su vida y pegando gritos. Juro que a veces he puesto alguno de esos programas “pá ver”  Totalmente indecentes, amorales, una ofensa para los sentidos del gusto, del oído... Tremendos, vaya. Pero no me apetece en absoluto pensar en ese tipo de programas. Tres minutos para ver qué es eso de lo que habla la gente, y sobran dos y medio. Por ese tipo de cosas y programas son los por los que no me importa ver programas de deportes. ¿O será que, en el fondo, claro, me gusta “er furbo”?

Y, siendo sinceros. A mí que más me da. Tengo la suerte de ser mujer y poder hacer varias cosas a la vez. Puedo estar pendiente del programa de fútbol, comentar las cosillas del día y escribir a la vez.

Y se acaban los deportes y me pone la peli “Tres padrinos” Menudo viaje de testosterona que debe estar teniendo el colega. No tengo palabras. Estoy emocionada. Siendo la hora que es… Seguiré haciendo varias cosas a la vez, aunque dejaré de escribir, seguiré la peli, me dormité como un ceporro, babillas y ronquidos varios incluidos, y soñaré con los angelitos.


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