lunes, 4 de abril de 2011

Odisea en la SS - Capítulo 328


Si es que no se puede ser más tonta. Lo se. Lo asumo. Es más, creo que podré vivir con ello, avergonzada, eso sí, pero viva (con permiso de la SS). Que a veces es mejor dejar las ideas en eso, en ideas. Y los ideales… eso sería mejor darse de cabezazos contra la pared antes que hacer caso de esos ideales que, a fin de cuentas, pa´lo único que sirven es para que uno tenga que acabar comiéndose sus palabras (ideales) con patatas y sin pan.

Que iba yo muy a gustito por la vida con mi seguro médico privado, buscando a qué médico iba a ir, mirando a qué clínica podría ir en caso de urgencias, llamando a cuatro especialistas a ver cual me daba cita primero, o a ver si opinaban lo mismo…ingresos en clínicas privadas, con la habitación pá mí sola… Y de pronto a la neurona le da por hacer de las suyas y me doy cuenta que cada vez que voy a algún sitio (aunque sea al mismo) tengo que dar todos mis datos, que si mi grupo sanguíneo, que si tal o cual alergia, y tal y cual antecedentes… Y no contenta con eso, la neurona sigue dándole. Y entonces se junta la idiota de la neurona con la vena, la rojilla, que se pone toa chula y se cree marxista leninista (lo menos) Y las dos juntas (sin que yo pudiese hacer nada por evitarlo) deciden que no, que ya está bien. Que qué narices es eso de seguro privado. Que precisamente los que trabajamos para el estado (el neurótico) tendríamos que usar, fomentar, propiciar (y chorradas por el estilo) los propios servicios del estado y bla bla bla. Que como idea, vale, en cualquier caso siempre sería debatible, como idea que es. Pero ahí que voy yo y no se me ocurre mayor disparate que hacer caso a la idiota de la neurona aliada con la vena. Y voy y me pongo como seguro médico… LA SEGURIDAD SOCIAL.

Ocho mil quinientos cabezazos me podría haber dado en la cabeza (boba, que soy muy boba).
   
Y voy un día a mi nueva médico de cabecera, a presentarme, a que anote mi historial, a pedir mis recetas… Y bien. La gente esperando y quejándose porque pasan diez minutos de la hora a la que le citaron… Eso es muy curioso. Yo he esperado más tiempo en consultas privadas y todo el mundo se calla, nadie protesta. Una vez tardaron DOS HORAS en llamarme, en una consulta privada de un médico al que iba con cita previa. No es que estuviera esperando yo sola, había más gente. Hasta me quedé dormida del silencio que había.

Y llego a esa mi primera cita y todo el mundo está protestando. Y sale un momento la doctora de su consulta y está todo el foro cuchicheando que si se ha ido a tomar un café, que si que poca vergüenza… de todo, oye. Y llega la mujer al cabo de dos minutos, con dos paquetes de folios en la mano y me fijo que la gente s´ha quedao callada pero por más que miro a mis compañeros de espera no veo que nadie se ponga rojo (con lo q´han rajao por esa boquilla…)  Y bien. Ningún problema.

Y llega un día y tengo un problema. Y pido mi cita. Bueno, un par de días de espera… (asumible). Ningún problema. Y llego a mi cita. Bueno, no es mi médico, es una sustituta. No importa, pienso (esa fea costumbre que a veces tengo) estará igualmente cualificada…

Un momento después estaba poniendo una queja de dos folios.

Jamás entendí la frase esa de “buscar una baja” ni la de “pedir una baja” Nunca entendí que una baja se pidiera. Siempre pensé que cuando uno no está bien para trabajar el médico le da la baja mientras se cura… (vuelve la fea costumbre… la de pensar)

Le pido, LE RUEGO la baja porque no puedo andar, pero me dice que no, que no tengo nada que sea motivo suficiente para tener una baja médica (desde entonces voy a currar andando con las palmas de las manos y cuando tengo que levantarme de mi mesa por lo que sea voy haciendo una cuantas volteretas combinadas con unos saltitos mortales…) y me manda una radiografía. Evidentemente tampoco creyó que fuese urgente… ningún problemamalditazorradebaboloniaasitepasaraestoatihijademalamadre...

Esto fue hace mes y medio. Tiempo suficiente para que me hubieran hecho una radiografía (y el historial genético de mi familia al completo, incluida mi tía abuela de Burgos con sus trece hijos, y descendientes) me hubiesen tratado y estar actualmente preparando la fase de clasificación para las pruebas de 1500 vallas de las próximas olimpiadas. Y aquí estoy yo, mes y medio después, con una cita de Rx que se ha traspapelado, con un dolor en los pies que ya no me tengo en los idems y jurándome que la próxima vez que pille a las imbéciles de la vena y la neurona haciendo de las suyas las expulsaré a las gónadas de quien me lleva aguantando más de media vida a ver si ahí no se sienten tan solas y dejan de liarla.


1 comentario:

  1. :-D

    Genial!

    Ya aprenderás a hacer caso a las neuronas!

    Mejor no hacer nada!

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