Me he resistido todo lo que he podido, he superado varios ataques de “me voy al Corte Inglés y me la compro”, pero era cuestión de tiempo. Teniendo superada la fase PS2, ya tocaba.
Las cosas como son, el aparato en sí, bonito si que es. Bastante guapo, Si, Pero ná más sacarla de la caja ya estoy empezando a sufrir sus efectos. Un par de horas pá enchufarla. Que digo yo una cosa, que después de haber superado semejante prueba no estaría nada mal que la Sony junto con el Ministerio de Educación y el organismo mandamás en nuevas tecnologías, ya podrían darme un título o algo así. Vale, que no importa que sea un doctorado cum laude o algo por el estilo, pero que menos que un reconocimiento ¿no? Que yo pensaba que esto sería conectar cables y clavijas, enchufar, seleccionar con el mando de la tele la play y ¡a jugar! Pues de eso nada. Lo de los cables y clavijas pues como siempre. Pim, pam y conectao. Le das al botón de encendido. Por cierto, lo de botón es un término que me parece a mí que debería ir cambiándose. ¿Qué botón si todo es plano? Pero por otro lado, si el manual de instrucciones en vez de poner “pulsar el botón de encendido” (frase que, medianamente entiendo) hubieran escrito algo parecido a “roce ligeramente sobre (el dibujito de encendido) del panel superior, la neurona hubiera entendido “intenta con un dedo traspasar el (dibujito de encendido)” Son cosas que tenemos los de la generación analógica, nos cuesta un par de segundos entender que “digital” no significa “hacer toda la fuerza posible con un dedo”
Vaya, me redirecciono (que traducido quiere decir "volviendo a lo que iba". Superado el momento encendido, llega el momento “ajustes” ¡Dios Bendito! Repito, exijo una titulación. Que esto no es nada fácil. He sufrido y he sudado más que un parto. Literal, que no estoy exagerando en plan maruja desquiciá, que es cierto. Dos horas con el mando, p’alante, p’atrás. Que ahora paso de conectarla a la wifi, que ahora resulta que es totalmente necesario. Que ya le vale a los de Sony, la acabo de comprar y ya dice que la tengo que actualizar. ¿Y cómo es posible que me vendan la play con un juego y me dicen que si quiero jugar a esto que actualice la consola o que me dedique a las canicas? ¿Y cual era la contraseña de la wifi? Ná, a buscar en el baúl de los recuerdos el papelito donde apunté la maldita contraseña. Bien, esto va funcionando. Parece que la cosa va por buen camino. Si ya casi que parece que se puede empezar a jugar. Y ahora ¡configura el mando! En fin, que podría yo contar. He superado la experiencia. He conseguido hacer funcionar una PS3. En confianza, y ahora que no se enterará nadie confesaré. No he tenido valor suficiente para conectar el segundo mando (inalámbrico, con un USB y muchas lucecitas) No soy tan valiente. Parece que esto va.
Me encomiendo a los dioses del sistema binario, les ruego no tener quevolver a pasar por semejante experiencia. Llega el momento. Ahora, y nunca mejor dicho, cedo el mando. Mi bendito lo acoge henchido de emoción. Manos temblorosas, ojos vidriosos, sonrisa emocionada, babillas en los labios…
Tras unos primeros momentos de ciertas dudas, superado un sustillo con el mando. De esas cosas que, no sabes muy bien por qué pero detectas lo que falla y, milagrosamente, lo configuras en un pis pas. Pura casualidad. Jamás en tu vida volverás a detectar esa “desconfiguración” y, mucho menos, serás capaz de arreglarlo en dos clics.
Sí, sí, definitivamente, sí. Esto funciona. Comienza a escucharse la voz de Maldini en el ProEvolution’11… Y s’acabó. A partir de este momento me retiro sigilosamente. ¡Por fin llegó su momento!
Por cierto, creo que queda claro por qué estoy escribiendo en este momento.
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