viernes, 18 de marzo de 2011

De la plastilina a la pasta de moldear (Un mundo, oye)

Otra diferencia más entre la generación digital (los niños del 2000) y la fabulosa generación del 65 (y alrededores)…
LA PLASTILINA

La plastilina era aquella especie de engrudo medio solidificado, con unos colores realmente duraderos  pero sobre todo en las manos y en cualquier tejido susceptible de ser manchado. Tú abrías el paquetito, convenientemente envuelto en celofán, lo amasabas un poquito, te rascabas o estornudabas un poco (vaya Vd. a saber qué tipo de componentes llevaría aquello) y cuando volvías a intentar amasar aquello estaba duro como una piedra, con lo que se llegaba al siguiente uso del material en cuestión (hoy en día lo llaman reciclaje) porque cogías tu “primorosa figurita de plastilina” se la tirabas a tu hermano a la mismísima cabeza y te quedas más satisfecho que Goya mirando a La Maja (sí, a la desnuda)

Para la generación digital ya no existe la plastilina. Ahora se llama “pasta de moldear”. Como si fueran a hacer galletas pero en frío. Ya no se tienen que molestar en amasar el engrudo, tienen maquinitas con pilas que ya lo hacen con sólo apretar un botón. La venden en unos botecitos muy monos, para que los puedas tapar y que no se seque…
Y ahí es donde a la abuela se le rompen los esquemas. Vaya, que una abuela como Dios manda debería poder pasarse el día dando la murga con aquello de “tapa los botes que se te va a secar la pasta de moldear” Pues nada, que va la niña y me suelta:
-Da igual, porque he descubierto que si caliento con el sol se pone blandita.

Nada, que del corte que m’ha dao m’he tenío que poner a escribir pa’ desahogarme (y que siempre es más agradable que ponerse a planchar la ropa)

No hay comentarios:

Publicar un comentario