Comprobado. Ni Internet, ni facebook, twitter, ni ná de ná. Que donde esté un amigo de carne y hueso…
Y esto viene a que… iba yo el otro día por el súper (tralarí, tralará) y, mira tú por donde, me dio por comprar espárragos de esos que no vienen en lata (lo cual, para mí, casi que es una auténtica novedad, algo que no viene en lata) Tenía yo pensado hacer una tortilla de espárragos verdes pá mi bendito, que, el pobrecito, desde que la médico le dijo que tenía el colesterol alto pues que el pobre hombre debe estar hasta las mismísimas narices, y más allá, de cenar los especial k. Y yo quería ser buena y hacer una cena que fuese sabrosa, sana, baja en colesterol y tropecientas historias más.
Juro que en ese momento mi neurona podía ver con perfecta claridad a mi bendito con la lagrimilla cayéndole por la mejilla de pura emoción (como ese anuncio de jamón), sobre todo por la novedad.
Total, que decido ponerme manos a la obra y, como no tenía ni la más mínima idea de cómo se hace una tortilla de espárragos verdes, decido, evidentemente, buscar en internés (que una es mu modernas)
Venga a buscar, venga a leer recetas pero intentad buscar una receta de tortilla de espárragos verdes… Que es muy difícil. Que yo sólo quería hacer una tortilla con los espárragos que había comprado, no con pimientos, ni alcachofas, ni cebollas, ni patatas, ni cosas que ni siquiera sabía que existían.
Me di cuenta que si seguía buscando con el ordenata iba a llegar la hora del desayuno y yo seguiría buscando cómo cocinar unos simples espárragos verdes. Recordé aquello de que quien tiene un amigo tiene un tesoro, y ¡vaya si es cierto! Cabezazos que me andaba dando yo por la cantidad de tiempo perdido buscando cómo carajo (con perdón) cocinar unos simples espárragos verdes, no de lata, teniendo una amiga como la que tengo, que ya quisiera el mismísimo Arzak conseguir trabajo como pinche en su cocina (que no es peloteo, que cocina la tía como dios, si éste se pusiera a cocinar).
Vale, puede que parezca muy simple pero no, que todo tiene su aquél. Ella me explicó cómo limpiar, cortar, “pochar” (¡qué bonita palabra!) unos espárragos que no van en lata (todo un reto personal para mí).
¡Peazo tortilla! Vale, tampoco voy a colgarme medallas. Si la comparamos con cualquier otra tortilla de espárragos verdes pues seguro que la mía es la que menos destaca, pero la hice yo sola (y con algo más que un par de huevos… con mucho cariño)
Además:
- coste en huevos = 0,30
- espárragos verdes = 3,00
- la emoción de mi bendito al llegar a casa y encontrarse con algo cocinado para cenar… no tiene precio…
Gracias amiga.
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